¿Qué es el Método Grinberg?

El Método Grinberg contempla a las personas como individuos en cualquier nivel de la experiencia humana, ya sea éste mental, de comportamiento, emocional o físico. Las habilidades y cualidades particulares que utilizamos para percibir y prestar atención a nuestro entorno definen nuestro potencial básico. Éste es diferente en cada uno de nosotros. Las personas tienen la capacidad de aprender a ampliar la percepción de la realidad a su alrededor, a tener acceso a sus habilidades y cualidades personales, a evolucionar y crecer y a llegar a ser más lo que potencialmente son.  

 
El Método Grinberg también observa a las personas en el contexto de su realidad; cómo utilizan su potencial básico en respuesta a experiencias que la vida trae y las decisiones que toman. Una persona percibe la realidad plenamente cuando dentro de la situación es capaz de ver lo que pasa y pensar con claridad, experimentar plenamente los sentimientos que le provoca y actuar y responder de una manera que se adapte a la situación y de acuerdo a sus propias necesidades.
 
A menudo las personas intentan satisfacer las expectativas de su cultura y de la sociedad en la que viven. En un esfuerzo para ser como todo el mundo, tienden a participar de actividades parecidas y a crear maneras de ser uniformes, se comparan a los demás o intentan encajar en algo que “deberían” ser. Al hacer esto, limitan su potencial y reducen su habilidad para aprender y adaptarse, con el sufrimiento que esto conlleva. Su capacidad de pensar, moverse, expresarse y hacer uso del cuerpo, se verá afectada de tal manera que la persona experimentará incomodidad y falta de confianza. Repetir este comportamiento que no tiene en cuenta lo que el cuerpo necesita puede llegar a causar un daño personal.
 
El Método Grinberg enseña a las personas a experimentar su manera particular de ser en cualquier actividad y experiencia vital. El objetivo es llegar a ser uno mismo, pudiendo expresar y desarrollar cualidades y habilidades propias de forma natural.
 
El miedo y el dolor son dos de las fuerzas más intensas que afectan a los seres vivos. El cuerpo las experimenta como algo simple y natural y las utiliza para curarse o para sobrevivir. Son energías esenciales y presentes en cómo la persona aprende, evoluciona, se adapta, crea, halla nuevas soluciones ante dificultades y problemas o aprende de sus errores. Aún así, el miedo y el dolor son a menudo observados como enemigos y la gente trata de evitarlos y se protege de ellos sin intención de permitirlos. En lugar de percibir su verdadera naturaleza y experimentarlos de forma directa, la gente crea interpretaciones fijas de estas fuerzas de manera y responde a ellas con reacciones automáticas dentro de patrones fijos.
 
 
Todo lo que nos pasa en la vida lo experimentamos a través del cuerpo. Cada vivencia intensa (por ejemplo, un trauma), o que se repite un número de veces deja una memoria en el cuerpo y crea un efecto en el presente y en el desarrollo del futuro. Las personas están definidas por su historia, a través de maneras automáticas de ser: reaccionando a al presente de la misma manera que lo hicieron en el pasado. Con diferentes matices, el miedo y el dolor pueden encontrarse en el corazón de cada experiencia. Por tanto, las reacciones automáticas existirán en todos los aspectos de la vida de la persona; la sola idea de pasar miedo es suficiente para empezar a reaccionar antes de que nada nos asuste de verdad, y pensar en algo doloroso es suficiente para que el cuerpo empiece a contraerse para evitar sensación alguna.
 
El objetivo es parar las reacciones repetitivas y automáticas que creamos ante el miedo y el dolor y poder, así, experimentar estas dos fuerzas en el cuerpo, sin tratar de controlar la experiencia y sin vivirla como algo negativo. Esto implica aprender a distinguir entre una reacción automática basada en la historia y la manera como el cuerpo percibe la situación en la actualidad. Por tanto una crisis puede ser una experiencia que nos fortalece, en la que podemos escoger aprender y evolucionar. De esta manera, damos opción a nuevas ocasiones que favorezcan experiencias que nos enriquezcan y aporten satisfacción.
 
El papel del practicante del Método Grinberg es percibir al cliente y crear una situación en la que éste puede aprender a desarrollar su propia percepción. Un practicante enseña a una persona a estar atenta a si misma y a su realidad, para aprender a ser consciente y experimentar la vida desde su potencial básico en lugar de hacerlo a través de interpretaciones basadas en experiencias pasadas. Una persona puede aprender a disminuir su sufrimiento reduciendo el esfuerzo que hace para ajustarse a algo que no encaja con ella y parando reacciones automáticas a la vida que no se adaptan a la realidad de la situación. Esto permite ser más responsable de las circunstancias individuales, del bienestar y de la independencia de cada uno.

 

Aclaración:

El Método Grinberg es un método educacional que enseña a través del cuerpo. No alega ni sanar ni ser una medicina alternativa ni un masaje terapéutico ni estar incluido dentro de las profesiones de ayuda. No está dirigido a personas que sufran condiciones que pongan en peligro su vida. Tampoco para aquellas personas con condiciones graves o enfermedades que requieran atención médica o psiquiátrica. Tampoco constituye un substituto para ningún tipo de tratamiento necesario. El método no tiene una base ideológica o mística y no pide un particular estilo de vida