El trabajo con clientes
El método Grinberg enseña a las personas a utilizar sus propias habilidades para hacer frente a dificultades y conflictos. Se enseña a los clientes a tratar con temas de sus vidas ampliando su atención en las situaciones donde estos temas aparecen y ganando conciencia de cómo éstos les afectan en el cuerpo. Esto nos permite dejar de darnos explicaciones sobre la vida para pasar a experimentarla y vivirla de otro modo.
Como practicante del Método Grinberg trabajas con clientes dentro de la estructura de un proceso de aprendizaje individual. El cliente viene una o dos veces por semana en sesiones de 1 hora. Las sesiones varían de un cliente a otro adaptándose a la persona, su condición y sus metas.
El objetivo del proceso se define junto con el cliente en el primer encuentro. Algunos de tus clientes querrán enfocarse más en una sensación física, dolor o malestar y para otros el foco del proceso se dirigirá a tratar estados de ánimo repetitivos, su nivel de concentración, la capacidad de comunicarse con los demás u otros temas.
Como practicante, acompañas a un cliente durante un periodo de tiempo; un proceso puede durar algunas semanas o varios años. Tu cliente y tú formáis un equipo: el cliente mantiene un compromiso de aprender y tú de adaptarte a los cambios que se produzcan. La implicación y la fuerza de voluntad del cliente en el proceso de aprendizaje son parte de lo que hace que un proceso sea satisfactorio.
No hay recetas para las diferentes condiciones y aunque algunos de tus clientes vengan con una condición u objetivo similar, el trabajo te exige pensar, planificar y crear una estrategia de aprendizaje que encaje con el individuo. Trabajarás con gente de diferentes edades, procedencias y deseos. Cada cliente requiere una aproximación, un tipo de tacto y una manera de enseñar variada, pero todos los clientes tienen como objetivos comunes de sus procesos satisfacer más su potencial y parar aquello que les causa sufrimiento.
Enseñas a través de muchos tipos de tacto y técnicas, utilizando instrucciones, cuestionarios, descripciones y programas de entrenamiento que tus clientes utilizan para practicar por su cuenta.
En una sesión, el practicante crea una atmósfera que es intensa pero segura y que permite al cliente aprender a relajarse profundamente, a estar en silencio, a permitir miedo y dolor en el cuerpo, a completar experiencias pasadas, a describir diferentes aspectos de reacciones automáticas y viejas conclusiones y a pararlas. Es un proceso que se va desarrollando como una espiral ascendente. El cliente utiliza su atención y su claridad para controlar aquello que se repite y que pertenece al pasado. De esta manera, el cliente recupera la energía que estaba previamente invertida en experiencias pasadas y reacciones ganando así fuerza, atención y llevando su aprendizaje a nuevos objetivos.
Como una parte fundamental de cualquier proceso, el practicante aprende a ser imparcial. Lo que no quiere decir que se vuelve insensible, distante o indiferente ante lo que el cliente experimenta. Ser imparcial te permite participar plenamente de la experiencia sin dejarte arrastrar por ella y ser capaz de liderar la sesión hacia la meta definida. Parte de lo que te permitirá acompañar a tu cliente en cualquier experiencia es tu propio entrenamiento en permitir miedo y dolor sin tener que hacer esfuerzo para controlar o limitar la experiencia. De esta manera, creas la misma posibilidad para tus clientes y puedes acompañarles.
En resumen, la profesión te ofrece la posibilidad tener días de trabajo interesantes en los que ninguna hora es similar a la anterior. Al finalizar el día puedes esperar sentirte satisfecho y lleno de energía en lugar de agotado.
La profesión como una disciplina
Al ingresar en la escuela del Método Grinberg entras a formar parte de una disciplina que propone un aprendizaje que no tiene límite y que te exige de forma continuada. Es el primer paso en muchos años de entrenamiento y de práctica continua para que avances en tus conocimientos, nivel de atención, habilidades y capacidades.
En este sentido es parecido a un arte marcial que te exige toda una vida de entrenamiento para llegar a los niveles más altos. Ser un practicante del Método Grinberg conlleva querer dedicarse a un arte que implica una constante exigencia de desarrollo. Es un recorrido desafiante que puede reportar mucha satisfacción y beneficio personal.
El efecto se hará notar tanto en tu vida profesional como personal. Tendrás una mayor conciencia física, te sentirás más fuerte y, a la vez, serás capaz de relajarte a niveles más profundos. Ganarás atención y claridad en tu manera de pensar y serás capaz de percibir a los demás de una manera más completa. La disciplina tiene como meta enseñarte a dirigir tu voluntad hacia aquello que quieras lograr en la vida y conseguir más satisfacción y entusiasmo. Algunos de los efectos serán una mayor profundidad en tu experiencia diaria, la posibilidad de observar cualquier situación en la vida a través de una mirada sin prejuicios y un mayor sentido de humanidad.
Como estudiante y posteriormente como practicante, te entrenas y practicas de forma continuada, aplicando de forma práctica en tu día a día los conceptos que aprendes, con la intención de incrementar tu atención y fuerza de voluntad. La profesión no hace distinción entre vida personal y profesional. En todo momento aprendes a mantener tu atención en los conceptos que has aprendido.
De manera práctica
· Un practicante es libre de trabajar y practicar en cualquier parte del mundo, en cualquier cultura o sociedad. El método Grinberg se viene practicando en muchos lugares a lo largo de más de dos décadas. Durante este periodo diferentes practicantes han cambiado de residencia y han sido capaces de adaptarse y tener éxito en su nuevo país con relativa facilidad. Cualquier comunidad puede beneficiarse de alguien que sabe cómo tratar el dolor, la tensión y el estrés diario o los efectos de un trauma.
· Cualquiera, sin importar su edad, educación o el grupo cultural al que pertenezca puede ser un cliente y aprender a prestar atención, estar bien y acercarse a lo que uno es. Este trabajo no tiene una afiliación política ni religiosa. No excluye a nadie y puede ser relevante para todo el mundo. Las únicas situaciones en las que el Método Grinberg no puede aplicarse es cuando la persona está muy enferma o, por alguna razón, no es capaz de aprender.
· Cuando se practica con éxito, permite independencia económica y un alto nivel de vida.